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Mensaje para el inicio del Año de San José.

A los Oblatos de San José y a la Familia Josefino Mareliana

Queridos Cohermanos y Colaboradores,

el próximo 19 de marzo celebraremos la anual solemnidad de san José, esposo de la Virgen María. Pero esta vez la celebración litúrgica asume un significado muy especial para la Familia de los Oblatos, porque marcará el inicio del Año dedicado al Custodio del Redentor, cuyo nombre llevamos con orgullo.

Nuestro santo Fundador ha elegido a san José como Patrono y nos exhorta a tenerlo presente ante nuestros ojos en el camino de santidad y de servicio operoso en la Iglesia. En el esbozo de una “Compañía de San José” nos da esta preciosa indicación: “Cada uno toma la propia inspiración de su modelo san José, que fue el primero en la tierra en cuidar los intereses de Jesús, él que lo custodió de infante y lo protegió de niño e hizo las veces de padre en los primeros treinta años de su vida aquí en la tierra” (Carta 83).

La celebración del 19 de marzo y sobre todo la del Año de San José, como ya se ha explicado en la carta convocatoria, nos ofrecen la ocasión para redescubrir la figura del Patrono de la Iglesia universal, y encontrar en él los rasgos principales de la vocación que nos asocia a su nombre como sus Oblatos.

La figura del Custodio del Redentor, modelo de vida interior, es una llamada a lo esencial y a dar nueva relevancia a algunos valores que quizá en los últimos tiempos han sido ensombrecidos u olvidados.

Uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo es la integración entre la vida interior (oración y contemplación) y la misión (apostolado y ministerio). Siempre se corre el riesgo de quedar encerrados en una espiritualidad aislada de la realidad, o de abandonarse al frenesí y a la superficialidad de las cosas. El Custodio del Redentor nos enseña que la intensa y profunda vida interior y la cercanía espiritual llena de amor a Jesús y a María son fuente de motivación, de dedicación y de celo en el servicio.

San José se presenta como hombre capaz de armonizar la cotidianidad de la vida de trabajador con la consciencia de vivir en la presencia del Hijo de Dios. Su trabajo cotidiano está en armonía con la contemplación del misterio “escondido desde siglos”, que “puso su morada” bajo el techo de su casa (cf. Redemptoris Custos, n. 25).

Estamos seguros de que la intercesión de san José en favor de la Iglesia universal es también ayuda y respaldo para cada uno de nosotros, en el camino de santidad específico del estado de vida que hemos abrazado. La misma ayuda y respaldo invocamos también para todos los laicos que fielmente colaboran con nosotros en las actividades de ministerio espiritual y de servicio humano y social, para que también ellos experimenten, en la vida cotidiana marcada a veces por el sufrimientos y las pruebas, la alegría de vivir en la presencia de Dios y de servir a los hermanos como san José nuestro patrono.

Quiera el Señor que el Año de San José, con el redescubrimiento de la vida de oración y de silencio y la realización de tantas y diversas iniciativas (litúrgicas, pastorales, culturales y de servicio), traiga nuevo entusiasmo a nuestra vida cristiana e infunda un renovado impulso a la pastoral de nuestras comunidades parroquiales.

 

Buena Fiesta y Buen Año de San José.

19 de marzo de 2019, Solemnidad de san José, Esposo de la Virgen María.

Con un saludo fraterno,

P. JAN PELCZARSKI, OSJ

Superiore Generale

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